Cuatro años después del triunfo contra Australia en el Palau Sant Jordi, España vuelve a manifestar su hegemonía tenística con la conquista de la segunda Copa Davis. Aquel trofeo que tanto se resistió, incluso a la raqueta virtuosa del gran Manuel Santana, es hoy un objetivo viable para una generación tan poderosa como bien dirigida.
Diez años separan a los dos grandes protagonistas de esta eliminatoria, donde a Juan Carlos Ferrero, gran artífice de la victoria de 2000, le ha tocado jugar un papel harto ingrato con su testimonial presencia en el doble.